Beto Pérez. En el corazón de Cali nació una historia que transformaría la manera en que el mundo entiende el ejercicio.
Alberto “Beto” Pérez, un joven apasionado por la danza, nunca imaginó que su amor por el ritmo lo llevaría a crear uno de los fenómenos globales del fitness: Zumba.

El error que encendió una revolución
A finales de los años 90, ya instalado en Miami, “Beto” trabajaba como instructor de aeróbicos. Su rutina era similar a la de muchos entrenadores de la época: pasos estructurados, música convencional y clases predecibles. Sin embargo, un día olvidó sus casetes habituales.
Lo que parecía un problema se convirtió en el inicio de una revolución. Obligado a improvisar, utilizó un casete de música latina que tenía en su automóvil. Salsa, merengue y ritmos tropicales comenzaron a llenar el salón. Los alumnos, sorprendidos, no solo siguieron la clase… la disfrutaron como nunca antes.
Ese momento marcó un antes y un después. No era solo ejercicio: era fiesta, cultura y energía en movimiento.
De clases improvisadas a fenómeno global
El éxito de aquella experiencia llevó a Beto Pérez a perfeccionar su método. Con el tiempo, se unió a Alberto Perlman y Alberto Aghion, con quienes formalizó la idea. Así nació oficialmente Zumba, inicialmente distribuida a través de DVDs que rápidamente se volvieron populares.
En 2006, los tres socios fundaron Zumba Fitness LLC, consolidando el negocio y expandiendo la marca a nivel internacional. Lo que empezó como una clase improvisada se convirtió en una industria multimillonaria.
El impacto mundial del ritmo latino
Hoy, Zumba está presente en más de 200.000 centros alrededor del mundo, reuniendo a más de 15 millones de personas cada semana. Su éxito no radica únicamente en quemar calorías, sino en ofrecer una experiencia emocional: una conexión entre música, cuerpo y alegría.
El programa también impulsó la difusión de la cultura latina, llevando sus ritmos a escenarios donde antes predominaban estilos más tradicionales de entrenamiento.
Miami: el punto de inflexión
La llegada de “Beto” a Miami en 1999 fue decisiva. La ciudad, conocida por su diversidad cultural, se convirtió en el laboratorio perfecto para probar su innovadora propuesta. Allí encontró un público abierto a nuevas experiencias, dispuesto a mezclar ejercicio con diversión.
En una entrevista con CNN en 2019, Pérez recordó sus inicios con humildad, destacando los retos de adaptarse a un nuevo país y construir una carrera desde cero.
Más que fitness: una filosofía de vida
Zumba no es solo un programa de ejercicios; es una filosofía que promueve bienestar, inclusión y felicidad. Personas de todas las edades, condiciones físicas y culturas participan en sus clases, demostrando que el movimiento puede ser universal.
El legado de “Beto” Pérez es claro: a veces, los grandes cambios nacen de los errores más simples. Un olvido, una improvisación… y el mundo empezó a bailar.

